Qué mueve las probabilidades de la Fórmula Uno
La máxima categoría del automovilismo decide dos títulos a la vez —el de pilotos y el de constructores— a lo largo de una temporada de más de veinte carreras repartidas por todo el mundo. Los puntos se acumulan carrera a carrera, y eso hace que la probabilidad del líder crezca despacio y de forma bastante previsible, salvo cuando un abandono, una sanción o un accidente reparten un cero en la tabla.
Lo que distingue a este deporte es que el coche pesa tanto como el piloto. Una mejora aerodinámica introducida a mitad de temporada puede convertir a un equipo de la zona media en aspirante, y un cambio de reglamento técnico reordena la parrilla entera de un año a otro. Por eso los mercados de pretemporada son los más inciertos: hasta los primeros entrenamientos nadie sabe con certeza quién ha acertado con el diseño.
Los mercados de una carrera concreta son otra cosa: viven un fin de semana y se mueven con la clasificación del sábado, la previsión de lluvia y la estrategia de neumáticos. Aquí se publican sobre todo los de temporada, que son los que superan el mínimo de actividad que exige nuestro control de calidad.