Un torneo que se prepara durante años
El Mundial es la competición con el horizonte más largo de esta sección: su mercado de campeón abre años antes de que ruede el balón y convive con una fase de clasificación que va dejando candidatos por el camino. Su probabilidad se comporta de una forma peculiar, con periodos largos casi planos y saltos bruscos cuando una selección se queda fuera o cuando una lesión cambia el aspecto de una favorita.
El sorteo es el otro momento que lo reordena todo. Hasta que no se conocen los grupos, el reparto está hecho sobre una expectativa; después, un equipo puede subir sin haber jugado un minuto, sólo porque el camino que le ha tocado esquiva a los rivales más duros hasta muy tarde.
Y conviene recordar que un torneo corto castiga al favorito mucho más que una liga larga. En una temporada, el mejor equipo tiene meses para imponerse; aquí basta una tarde mala en una eliminatoria. Por eso la selección que encabeza el mercado suele hacerlo con una cifra modesta, y eso no es una anomalía: es lo que significa competir contra muchos rivales a partido único.